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El dulce veranito de Tigres

Tigres es hoy un equipo con otros fundamentos Fecha de publicación: 22 de Septiembre del 2016

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No hay otro equipo en el torneo que dé las garantías que ofrece Tigres

 

 

Siempre da la sensación de que puede ganar, una particularidad que sólo está reservada para equipos que tienen la ambición como bandera y un instinto natural de superación. Tigres cumple con estas cualidades.


Lo que lo hace distinto también es que se cree superior y busca acreditarlo. No espera a que todo se lo resuelva su fama mediática de club rico y poderoso.

Al contrario, es más obrero que altanero y eso le ayuda a ir detrás de los objetivos sin caer en conformismos, en egos mal encausados o en baratas y corrosivas displicencias.

Tigres, muchas veces cuestionado por la previsibilidad de su horma, hoy le saca jugo a ese patrón de juego tan pragmático que siempre lo ha distinguido, pero que, a diferencia de épocas recientes, ha encontrado una mayor regularidad gracias al buen momento de muchos de sus buenos futbolistas.

Tigres no contagia, no brilla, pero sí intimida por la dureza de su coraza. La solidez estructural más la solvencia de ejecución lo hacen resistente a cualquier tipo de adversarios.

El equipo ya no depende sólo de los goles que puede autorecetarse Gignac, sino que se ha fortalecido en lo integral. Todos aportan y todos están comprometidos con la causa. Incluso, el francés, sin ser tan determinante –al menos en los últimos juegos no lo fue-, igual es útil por todo el miedo escénico que genera a su alrededor.

¿Que si hubo algunos cambios?, sí. Ferretti entendió que a Zelarayán no hay que darle tantas órdenes, sino convencerlo de que puede funcionar y ser el eje de la elaboración partiendo como interior.

Lo mismo ocurre con Sosa, que puede perforar en diagonal –derecha a izquierda- y ser más punzante para desestabilizar defensas que si solo busca profundidad por las bandas.

Eso es otro punto: Tigres le ha bajado la frecuencia al típico desborde y centro al área. Ha descontinuado el ‘modelo Damm’. Ya es más agresivo por adentro. Incluso, hoy le alcanza con alternar esas funciones con la dinámica y el disparo de Aquino. No ocupa más.

Tigres también es más liberal en la zona central con Torres y Pizarro. El argentino está más perfilado a desprenderse. Un contención con llegada al área engaña a todos los radares rivales y siempre abrirá la puerta a la sorpresa, lo que, precisamente, este equipo no tenía.

Dueñas, de lateral, es más completo que Jiménez. Tiene anticipo por aire y más visión para pasar al frente con toque asociado.

En síntesis, Tigres ha diversificado su juego y eso es una buena noticia para el equipo. Era lo que se le venía pidiendo desde hace mucho tiempo: variantes que modifiquen la rutina y no modificaciones que pronuncien el desgaste.

Tigres es hoy un equipo con otros fundamentos, aunque sigue siendo un cazador con un excelente camuflaje: puede hacerse el desentendido por ciertos lapsos, pero siempre encontrará un atajo para llegar al gol. Es el mismo cuadro calculador y sereno, incluso, sin el balón.

Marcha puntero e invicto con un récord de 10 jugados: seis triunfos, cuatro empates, 14 goles a favor y tan sólo cuatro en contra. Ningún otro equipo en el torneo garantiza este equilibrio.

A Tigres habrá que verlo en tiempos de Liguilla, pero hoy nadie le puede privar de que pueda disfrutar de un dulce veranito presumiendo su etiqueta de invencible.

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